Recomendaciones para la generación y uso de datos de lectura digital con un enfoque en inclusión

Entendemos que la lectura digital tiene un potencial inclusivo en distintos ámbitos. No solo porque amplía el acceso a distintas modalidades de lectura desde las políticas públicas, sino también porque, debido a sus características, permitiría entregar facilidades de acceso tanto a sectores alejados de bibliotecas públicas como a grupos de lectores específicos cuyas necesidades pueden beneficiarse con las funcionalidades propias de las plataformas de lectura digital. Esto no significa que las políticas públicas deban orientarse exclusivamente hacia lo digital, sino que trabajar de manera complementaria para entregar un mayor acceso en distintas modalidades, sobre todo en aquellas áreas y poblaciones que se podrían beneficiar directamente al contar con un mayor acceso a modalidades digitales de lectura. 

Sin embargo, la mera existencia de una plataforma de lectura digital, aunque sea gratuita, no garantiza un uso que resuelva las inequidades en el acceso, ni la posibilidad para que comunidades de lectores con necesidades específicas hagan uso de ellas. Para que estas plataformas puedan cumplir esta función, hay muchas acciones que pueden realizarse, en distintos ámbitos: difusión, mediación, formación, etc. A continuación, y a partir de los resultados tanto cuantitativos como cualitativos de la investigación, proponemos algunas recomendaciones que ponen el énfasis en el rol que la generación y uso de datos de estas plataformas pueden cumplir para una mayor inclusión en las políticas públicas de lectura digital. 

Recomendaciones generales

Calidad y consistencia de los datos

  • Descripciones claras y precisas de los indicadores: Asegurar que cada indicador utilizado en la plataforma tenga una definición detallada y precisa. Esto implica especificar qué mide, cómo se calcula y qué límites tiene, facilitando una comprensión uniforme y evitando malas interpretaciones.
  • Garantía de precisión en la medición: Implementar mecanismos de validación para asegurar que los indicadores efectivamente midan lo que dicen medir. Es crucial evitar inconsistencias, como registros de horas de lectura incompatibles con el número de libros leídos o vistas previas. Asimismo, debe haber coherencia entre las bases de datos de usuarios y títulos: por ejemplo, no puede haber más préstamos registrados en la base de usuarios que en la de títulos en un mismo período.
  • Eliminación de indicadores no relevantes: Identificar y eliminar aquellos indicadores que no aportan información significativa. Esto ayuda a simplificar el análisis y enfocar el uso de datos en métricas que realmente reflejen el comportamiento de los usuarios y el uso de la plataforma.

Acceso, equidad y conectividad

  • Acompañar las políticas de lectura digital con políticas de conectividad territorial y disponibilidad de dispositivos de conexión: Para garantizar que el acceso a la lectura digital no profundice brechas preexistentes, es clave vincular estas estrategias con la mejora de la infraestructura digital en zonas rurales y vulnerables
  • Cruzar la información sobre los usos de la plataforma con una representación territorial y social de los usuarios: Relacionar los datos de uso con indicadores sobre condiciones de conectividad y acceso a dispositivos permitirá focalizar las políticas de inclusión y detectar zonas con necesidades específicas.

    Uso estratégico de los datos para políticas públicas

    • Desarrollar políticas de uso de datos orientadas a acciones concretas: Los datos deben servir para fomentar el uso de las plataformas en territorios con menor acceso a bibliotecas públicas, o para responder a necesidades de poblaciones específicas, articulando esfuerzos con otros actores del sistema cultural y educativo.
    • Publicar periódicamente bases de datos abiertas y anonimizadas: Garantizar la transparencia y fomentar el análisis por parte de investigadores, bibliotecarios y otros actores, respetando siempre la privacidad de los usuarios.
    • Realizar análisis periódicos de los datos para diseñar políticas focalizadas: Estos análisis deben permitir tomar decisiones basadas en evidencia sobre cómo mejorar el acceso y uso de las plataformas en contextos donde el libro impreso es menos accesible, y para garantizar un mayor acceso a diversas modalidades de lectura a lo largo del territorio, de acuerdo a los principios que guían la Política Nacional del Libro, de la Lectura y de las Bibliotecas.

      Promoción y mediación de la lectura

    • Utilizar los datos para perfilar distintos tipos de lectores y comunidades lectoras: Esto permitirá identificar áreas de interés, necesidades específicas y oportunidades para diseñar estrategias de inclusión y fomento lector basadas en la realidad de los usuarios. 
    • Promover la creación de métricas de socialización de la lectura: para complementar una visión centrada mayormente en la dimensión individual de la lectura, y no generar una tensión entre la dimensión comunitaria de la labor de las bibliotecas y una sobre-representación de comportamientos individuales.
    • Promover una articulación creciente entre las estrategias de difusión y mediación de colecciones impresas y digitales: Se propone integrar estas acciones dentro de una mirada común de fomento lector, permitiendo que ambas dimensiones trabajen en conjunto.
    • Repensar métodos de “fomento” lector que se basan en dinámicas de auto-medición y superación de la lectura: no solo no parecieran ser muy utilizados, sino que promueve una visión de la lectura que se contradice con una mirada más ciudadana y comunitaria del rol de la lectura. Se trataría, por ejemplo, de destacar, no solo al lector o la lectora que más horas usa la plataforma, sino también a comunidades de lectura que más interactúan a propósito de los libros de la colección.

    Recomendaciones para la Biblioteca Digital Escolar

    • Realizar una evaluación acerca de la pertinencia de las categorías de uso propuestas por la plataforma, proponiendo eventualmente nuevas categorías que reflejen mejor los usos reales de la plataforma.
    • Avanzar en formas de visualización y descarga de los datos de manera autónoma y directa para las comunidades educativas, para proveer una representación más completa de la lectura digital: que los profesores puedan ver la información de uso de los estudiantes, que los encargados y coordinadores de bibliotecas puedan hacer un seguimiento al conjunto de la comunidad escolar.
    • Avanzar en la integración, a nivel de la comunidad escolar, los datos de uso (por usuarios y por colección) de la BDE con la información generada por la biblioteca escolar sobre el uso de las colecciones físicas. 
    • Incluir identificador de establecimientos educativos (RBD), ya que permite un análisis más matizado del uso de la plataforma en diferentes contextos educativos, facilitando la identificación de patrones y necesidades específicas.
    • Incluir un identificador de libros que son parte de las lecturas sugeridas del Currículum de las distintas asignaturas: esto permitirá un análisis más focalizado sobre el uso de la colección, distinguiendo entre el uso de recursos para lectura por placer o lectura por estudio.
    • Garantizar la continuidad de los datos de la plataforma, evitando suspensiones del servicio ligados a problemas contractuales con los proveedores de la plataforma. 
    • Crear nuevas métricas relativas a lo sonoro, que permitan rastrear mejor la modalidad de préstamos de audiolibros, el uso de la lectura oral automatizada y del control por voz. 
    • Visibilizar métricas relativas al uso de funcionalidades ligadas al uso de tipografías adaptadas para la dislexia. 
    • Ofrecer capacitaciones a equipos de biblioteca escolar con respecto al uso de datos de lectura para articular estrategias de fomento lector a nivel de comunidades educativas.

    Recomendaciones para la Biblioteca Pública Digital

    • Incorporar métodos de verificación de identidad de los usuarios, explorando la posibilidad de solicitar información sobre características relevantes para políticas públicas con énfasis en inclusión: edad, género, ubicación geográfica, personas en situación de discapacidad, etc. Esto es fundamental para poder avanzar en medidas más focalizadas de fomento de uso de la plataforma.
    • Avanzar en una mayor integración entre las bibliotecas públicas y la BPD, tanto para fomentar la inscripción de usuarios desde las distintas bibliotecas como para complementar la mirada en torno a las prácticas de lectura tanto digitales como impresas, a nivel regional y comunal.
    • Mejorar los sistemas de catalogación, estandarizando la base de datos relativa a la colección, para evitar errores, duplicaciones o dispersión de datos. Actualmente, hay muchos ISBN que no corresponden, nombres de autores duplicados, categorías temáticas en inglés y en castellano. También es importante revisar el nombre de la editorial y no confundir con el nombre de la distribuidora, para poder tener una mejor comprensión de la composición y uso de la colección. 
    • Crear nuevas métricas relativas a lo sonoro, que permitan rastrear mejor la modalidad de préstamos de audiolibros, el uso de la lectura oral automatizada y del control por voz. 
    • Visibilizar métricas relativas al uso de funcionalidades ligadas al uso de tipografías adaptadas para la dislexia. 

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